Las aplicaciones del Botox
16 enero, 2017

La historia del niño Mohammed

Una de las razones de ser de todo médico es el deseo de sanar a sus pacientes. Dicho de otra forma; cuando uno se plantea adentrarse en el mundo de la medicina y la cirugía, la motivación primordial es ayudar a las personas que más lo necesitan. Situarse en ese plano te acerca a historias duras, pero también a casos conmovedores y hermosos que te llenan de fuerza y energía y te hacen amar todavía más tu profesión.

Escuché hablar de Mohammed hace un año, cuando recibí la llamada de Aldeas Infantiles. Me explicaron que había un niño de Senegal que se había quemado en su país y que no contaba con asistencia sanitaria allí, por lo que estaban intentando traerlo a España. Después de mucho papeleo, finalmente conseguimos traerlo, un año más tarde, para operarle de las secuelas de sus quemaduras en las manos y en la cara, con la colaboración del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario de Canarias. Ese niño, Mohammed, está actualmente en rehabilitación y se marcha en junio de regreso a su país.

Después de esta historia, queda la satisfacción de haber puesto un grano de arena para la recuperación de Mohammed y también la reafirmación de que la medicina es un vehículo para colaborar con un mejor mundo y una mejor sociedad.